Todos los días te preguntas si algún día se cumplirán tus sueños. Si algún día se te presentará la oportunidad de tu vida. Esas oportunidades que aparecen como por arte de magia, o bien por el esfuerzo practicado.
¿Qué tengo en mi mente cuando suelto estas chorradas?
Pues sin mucho pedir, me gustaría encontrar la felicidad plena. Descubrirla. Pasar mi vida junto a alguien que insista en que me quiere mucho más que yo a él aunque jamás pueda ser cierto. Encontrar un sitio en el mundo que está a mi medida. Encontrar un papel que seguir. Una meta posible. Cumplir mis sueños.
Si sigo diciendo, y si no es mucho pedir, quisiera viajar por todo el mundo, sacarme fotos con cada monumento, subir a la torre Eiffel cuando de noche esté encendida, tirarme en paracaídas y sentir cómo la adrenalina aumenta por cada medio segundo. Conocer a mis ídolos, poder entablar una conversación de diez segundos. O quizá de diez minutos. Abrazarlos y sacar una foto que después colgaría en mi habitación.
Conseguir ser modelo, fotógrafa profesional, escritora, artista, bailarina, cantante, editora, profesora, veterinaria y todo lo que pueda ocurrírseme por la cabeza en estos instantes.
Montarme en un globo aeroestático y que me canten en italiano.
Aprender francés a la perfección y casarme con un inglés. O con un italiano.
Visitar los rincones secretos del paraíso. Bañarme en todos los mares que proporciona el planeta. Sumergirme en submarino en mitad del océano. Abrazar a un oso. Y a un koala cuando vaya a Australia.
Pero sobre todo... Encontrar a alguien que me haga sentir las mismas emociones que cumpliendo mis sueños.
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