Pero de lo que yo quería hablar es del papel que has formado en mi vida. Porque no has sido una simple amiga de toda la vida. Sino que has sido mi compañera, como una parte de mí.
Te conocí antes que el colegio. No estuvimos juntas en preescolar, pero lo que son las cosas, que estuvimos juntas en natación antes de primaria.
Aún puedo recordar perfectamente tu bañador del pato Donald, en serio. Y esa sonrisita tan graciosa. Me acuerdo de cuando nos juntábamos allí, y de cuando venían las madres a los vestuarios para cambiarnos. Merce. Mi amiga Merce de la piscina. Así te conocía yo.
Un día tú me pillaste en el servicio, haciendo tonterías en el espejo, haciendo que el tiempo pasara mientras los demás cogían aros del fondo de la piscina, ya que a mí me daba pánico bucear. Pero quiero recordar que no se lo dijiste al monitor.
Fuimos creciendo, y en primaria me sorprendió volver a verte. Volvíamos a estar juntas, y esta vez en la clase.
¿Recuerdas todas esas peleas que hemos tenido? Infinitas.
Me acuerdo bien de lo mal que lo pasaba porque siempre había piques y riñas entre nosotras, y las demás, por supuesto, también estaban implicadas.
En una de las peleas, le dije a mi abuela que hiciese un muñequito de lana relleno vestido del Cádiz, para que me perdonases, porque quería que volviésemos a ser amigas. Y creo que aún lo conservas en tu habitación. Cosa que significa muchísimo para mí. Porque llegar a tu casa y verlo ahí en la estantería me recuerda todo el tiempo que hemos y pasaremos juntas.
Todos esos momentos, jugando, hablando, o simplemente enseñándonos fotos.
En tu campo, las quemaduras del sol, tu abuela echándome aloe vera, etc. Jajajajaja.
Y bueno, desde pequeñas. Es que es todo. Contigo he aprendido miles de cosas, en serio. Más de las que puedas creer.
En este tiempo, me has demostrado que eres alguien en quien se puede confiar plenamente. Sin hacer que lo prometas. Ya se sabe que guardarás mis secretos, y además, me apoyarás. Porque siempre lo haces. Siempre estás ahí para darme un abrazo cuando lo necesito, para apoyarme, para decirme unas palabras que mejoren mi estado de ánimo y para secarme las lágrimas.
Fíjate, que una de las cosas que me has enseñado es, que todos tenemos problemas. Unos más graves que otros, claro. Pero nadie es extremadamente feliz. Sin embargo, los problemas sirven para ser más fuerte. Son obstáculos. Y me has enseñado a que puedo superarlos.
Eres una niña muy madura y coherente cuando hay que serlo, lo he comprobado. Das razones cuando hay que darlas. Y si no es necesario, no las das. Es así.
Eres mi pecadora, ish. Mi dirty mind. Y me encanta que lo seas. Nunca fallas es sacarme una sonrisa.
Esto es, entre otras mil quinientas cosas, por lo que te agradezco que sigas ahí. Por lo que quiero que sepas que te quiero muchísimo.
Eres una persona súper importante para mí, y eres muy necesaria en mi vida.
Sé como eres, y no dejes que nada ni nadie te derrumbe porque eres una persona fuerte que puede con todo.
Felicidades, Merce. Te quiero.

- Paula, tu niña pava.
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