En unas navidades, una niña de unos siete años, se encontraba en su casa, en un cuarto a modo de almacén, cogiendo una gran caja y mucho papel de regalo.
Se la había llevado a su cuarto a escondidas, pero su padre lo vio. Y la regañó por haber desperdiciado tanto el papel como la caja.
La niña, cabizbaja, le entregó la caja envuelta a su padre. Un poco triste y decepcionada.
- Ten. Es para ti. - Le dijo.
Su padre se conmovió, y la miró con ternura y arrepentimiendo. Luego estiró la mano para recoger la caja que le ofrecía su hija.
Al abrirla, se encontró conque no había nada en ella. Estaba vacía. Una gran caja vacía.
El padre alzó la vista sin saber qué decir.
- Pero.. Está vacía.
Su hija lo miró aún con ojitos tiernos y brillantes. Seguía un poco decepcionada porque su padre no entendía.
- ¿No los ves? La llené de besos para ti.
Su padre tan conmovido como arrepentido por haberle regañado tan duramente, abrazó a su hija y guardó la caja como a un tesoro.
No hay comentarios:
Publicar un comentario